Entrevista a Luis&Sam - ESPACIO ABASTOS
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Hoy hablamos con Luis Lecea (@luislecea) & Samuel Fuentes (@samscottfs), quienes crearon un ambiente precioso en ABASTOS el pasado mes de noviembre. Una exposición efímera en torno a la película-documental de Sam: Fannika, affection as the medium. El espacio se transformó para adentrarnos en el mundo de Fanni a través de fotografías expuestas mediante diferentes tipos de instalación luminosa, además de una instalación principal diseñada para este evento basada en películas de vídeo en movimiento reproduciéndose en directo.

¿Cómo estáis llevando la cuarentena? ¿A qué estáis dedicando el tiempo?

 

Sam: Al principio bastante mal, empecé la cuarentena más tarde porque estaba fuera y el aterrizaje fue raro, llegué con tal shock de haberme vuelto antes de lo esperado y de la situación aquí, que me encontré en un limbo emocional entre lo que había vivido fuera y lo de aquí. Ahora ya mejor, entre semana trabajo igual que siempre ya que suelo trabajar desde casa y el resto del tiempo intento no ponerme ningún objetivo productivo-creativo porque no es un periodo para eso, no lo considero unas vacaciones, ni un descanso, es un confinamiento obligatorio y mi cabeza ya está bastante bloqueada y agobiada con el hecho de no poder salir por fuerza mayor.

 

Luis: Es difícil de decir. Siento que la realidad se ha suspendido y que todos los días son como un octavo día de la semana en el que el tiempo pasa muy deprisa o muy despacio. Tengo una familia especialmente vulnerable en esta situación y hemos vivido momentos de mucha alarma. Por suerte nos encontramos bien y he logrado encontrar algo de calma desde la que intento cuidar a las personas que quiero y seguir con lo que conservo de mis proyectos. Y desde este finde, jugar al zelda botw (gracias sam <3).

 

En este contexto de confusión, y rozando un poco la desesperación laboral ¿habéis sentido que aumentaba la competitividad, aunque fuese de manera virtual?

 

Sam: no he sentido que esté aumentando la competitividad, creo que, al menos en mi círculo, ya hemos aprendido que no sale nada sano desde ese lugar, y no queremos promover esa vía. Lo que estoy notando que ha aumentado estos días es la muestra constante de capacidades creativas y productivas desde casa, como ha dicho Anna Pacheco en su artículo ‘Cómo no hacer nada’: ‘’Estábamos tan desesperados que no sabíamos hacer nada más que dotarnos de un sentido a través del consumo y la economía de la atención. No se nos ocurría otra cosa, no podíamos parar de crear.’’

 

Luis: No diría tanto competitividad, en relación a hacerse un hueco entre los demás, sino una especie de intensificación en sentir que sobrevivimos a través de lo que hacemos. O gracias a lo que hacemos y a contarlo. Creo que en este contexto verse desde lo que uno hace puede ayudarnos y ser valioso si lo que hacemos viene del deseo, fuera de la productividad tóxica que nace de la obligación, o peor, de la culpa. Obviamente esto no es algo nuevo, pero si he sentido que esta manera de dejar muestras de que seguimos existiendo en la imagen de lo que producimos es una forma de negar lo que hemos perdido.

¿Os habéis sentido “presionados” a tener que seguir produciendo? ¿Os habéis sumergido en algún proceso creativo? 

 

Sam: He sentido en algún punto obligatoriedad de producir y he pasado de ello bastante, es algo que ya existía antes, así que no es algo nuevo por desgracia. No puedo producir por producir ahora mismo, no tiene ningún sentido para mí y no es el momento, no puedo permitírmelo. Lo que surge en mí en momentos así es el ver extremadamente claro qué quiero y qué no quiero, y eso ya es bastante, el resto ya ocurrirá fuera de este marco.

 

Luis: Con lo que más problemas tengo es con esta idea de ver la cuarentena como una oportunidad, porque viene de una posición de privilegio que no todo el mundo reconoce, aunque la presión por ser y mostrarse productivo siempre está. por mi parte. Tengo suerte de poder ir más o menos sobreviviendo laboralmente al frenazo, pero ahora mismo lo único que hago es tratar de estar bien seguir y adelante con temas de diseño y herramientas digitales que ya hacía antes.

 

¿Habéis descubierto algún hobby inesperado? 

 

Sam: La verdad es que no… he re-descubierto los videojuegos, estoy jugando al ‘AER Memories of Old’ por recomendación de Julia Mora y es una maravilla 10/10 would recommend.

 

Luis: No sé si a más gente le pasa, pero me agobia muchísimo salir a hacer la compra, estoy todo el rato intranquilo y lo siento cero liberador. Y para que merezca la pena el agobio trato de que cocinar y comer sea un poco más evento y no algo tan automático, así que estoy intentando replicar platos que siempre he visto en mi casa y que siempre he querido aprender a hacer. También me flipan los panes que hace mi compi de piso Aida, pero como duran horas estoy empezando a escanearlos con fotogrametría.

¿Cómo creéis que puede afectar la situación que estamos viviendo a vuestro futuro?

 

Sam: soy autónomo, vivo de proyectos que van surgiendo y de un trabajo relativamente fijo, si se frena la inversión privada y sobretodo si cae el dinero público invertido en cultura me voy un poco a la mierda la verdad 🙂

 

Luis: A nivel personal, anticipar demasiado los escenarios me da bastante ansiedad y estoy intentando bloquear eso, por lo que no me ha dado tiempo realmente a situarme ahí todavía. Pero a nivel colectivo me intranquiliza mucho lo que significa ser una generación que viva dos crisis seguidas, sin que sepamos aún el alcance de ésta. Solamente espero que la salida a esto no vuelva a ser una competición de los de abajo. Eso y no vivir entre un overbooking de proyectos artísticos relacionados con el covid.

 

¿Cuáles están siendo vuestras mayores dificultades? ¿Qué es lo más positivo que encontráis a la situación? 

 

Sam: no poder ver ni tocar a mis amigxs (aka mis relaciones romántico-afectivas) está siendo durísimo. Aparte de eso, tengo demasiada energía que no consumo por lo que me cuesta bastante dormirme, he empezado a hacer ejercicio solo para cansarme y está funcionando.

 

Luis: Reconozco que el aislamiento me ha permitido desacelerarme en muchas cosas que lo necesitaban, sobre todo mi cabeza. Aún así me cuesta mucho manejar el que haya entrado en nuestra casa una versión de todo lo que antes sucedía fuera ahora de ella, como si fuese una sala de control de toda nuestra vida desde la que producir, consumir y tratar de sentir todo lo que no está en ella. Lo que peor llevo de eso es tener que conformarme un afecto virtual y no poder estar con quien quiero ni poder tocar a las personas necesito sentir cerca.