Entrevista Proyecto Memento - ESPACIO ABASTOS
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EQUIPO MEMENTO (Deslocalizado):
Niko y Helena – Carabanchel
Martina – Puerta del Ángel

 

¿Cómo estáis llevando la cuarentena? ¿A qué estáis dedicando el tiempo?

 

(Carabanchel) –No la estamos llevando demasiado bien, pero sí mucho mejor de lo que pensábamos. En el piso somos 5 personas y una perrita, y entre todas tiramos del mood general a base de inventarnos planes y jugar a la conspiranoia. Tenemos la sensación de no estar dedicándonos a nada concreto, como si los días pasaran a lo loco, pero a la vez seguimos apagando los fuegos del curro y la vida pre-cuarentena e intentamos pensar en los proyectos para cuando esto termine.

 

(Pta del Ángel) –Se lleva. Tengo la suerte de estar en un momento en que puedo permitirme el lujo de no tener demasiadas preocupaciones, lo que hace que sea un pelín más llevadera. También sé que soy una privilegiada de poder pasar estos días en mi casa
con mi madre y mis dos gatos. El tiempo (productivo) lo estoy invirtiendo en leer un montón de cosas que tenía pendientes. Intento que los momentos ociosos sean también momentos que me aporten algo, aunque sea de una manera un poco difusa, para poder extrapolarlo luego a proyectos futuros o que ya están ahí como puede ser memento.

 

En este contexto de confusión, y rozando un poco la desesperación laboral ¿habéis sentido que aumentaba la competitividad, aunque fuese de manera virtual?¿Cómo creéis que afectará lo que estamos viviendo a vuestro futuro?

 

(Carabanchel) –Más que un aumento de la competitividad creemos que este cambio de contexto exagera todo lo que ya venía pasando. Ahora no podemos salir, ni podemos ir a fiestas, ni podemos ‘estar en el momento y el lugar correctos’, y hay como una necesidad de
comunicar al mundo y mostrar en una pantalla gigante qué eres y qué haces. Ahora todos jugamos en la misma liga, tenemos las redes y ya. Instagram es un infierno estos días. Y la verdad que no tenemos ni idea de cómo esto va a afectar, si va a ser una anécdota rarísima en unos años o va a cambiar todo, pero estamos tratando de imaginar y prepararnos para todos los escenarios posibles para sobrevivir a lo que venga.

 

(Pta del Ángel) –Ya sea por el panorama desolador que se nos viene encima, por este nuevo contexto donde casi todos los proyectos culturales/artísticos se tienen que reformular, por esta angustia de desaparición que puede conllevar la cuarentena y no relacionarnos de
la misma manera… al final todos estamos siendo víctimas de la misma situación. Creo que en ese sentido todo tipo de producción que se pueda estar llevando a cabo ahora mismo, sea del tipo que sea, no tiene que verse desde un punto de vista competitivo o de rivalidad.
Hay que ser conscientes de que todos (cada uno con sus particularidades) estamos viviendo una misma situación, en un panorama cultural muy parecido, con las mismas referencias, casi las mismas preocupaciones; es normal que pueda sentirse que la competitividad aumenta, que hay una presión contrarreloj donde todo el mundo tiene algo que decir y ser el primero en decirlo.

Bastante tenemos ya con estar inmersos en un sistema donde se nos exprime, donde cada segundo de tu vida tienes que ser productivo, eficiente y aportar algo de calidad como para convertirnos entre colegas en nuestros propios enemigos. No creo que sea el momento de
lucrarse, ya no sólo de manera económica, sino “reputacional” por decirlo de alguna manera. Esto sé que me va a afectar de una manera plena a mi futuro laboral. A mí como a todos aquellos que hasta ahora hemos ido lidiando con curros precarios. Si antes el panorama era arduo, ahora mucho más.

¿Cuáles están siendo vuestras mayores dificultades? ¿Qué es lo más positivo que sacáis de esta situación?

 

(Carabanchel) -Aquí en Carabanchel lo más complicado está siendo tener una rutina, como que es incluso más agobiante, todo se solapa, ya no puedes cerrar el estudio y llegar a casa y desconectar, somos 4 de carnicería en el piso 24/7. Y lo mejor es que si no llegamos, pues qué más da, jajaja.

 

(Pta del Ángel) -La mayor dificultad claramente es no tener una rutina. Luchar contra la pereza, la desidia… También hay que saber perdonarnos a nosotros mismos y permitirnos momentos de bajón. Creo que el resquicio de positividad que encuentro en estar encerrada
en casa 24/7 es pensar en todo aquello que estoy haciendo y que quizás esté aportándome mil cosas que en una situación de no-cuarentena sería imposible por falta de tiempo.

 

¿Os ha dado sensación de obligatoriedad de tener que producir? ¿Os habéis sumergido en algún proceso creativo?

 

(Carabanchel) -Sin duda. Creo que todas estamos sintiendo esta cosa de que parece que este confinamiento es la oportunidad de nuestras vidas. Es hasta un poco perverso si lo piensas, que este sea un momento que hay-que-aprovechar, no somos capaces de parar la máquina que nos viene impuesta y que ha acabado haciendo colapsar todo. Así que bueno, yo al menos (Helena) me debato entre el subidón del ‘tengo tiempo para hacer lo que me dé la gana’ y la desidia extrema; más que sumergirme estoy nadando a braza en varias cosas, poniéndome con una serie de piezas de 3D, tatus… y cuando la brazada es más larga me meto con la tesis. Yo sin embargo (Niko) creo que estoy en un campamento de activación de proyectos pensando que puedo rescatar cosas que llevo queriendo hacer años. Pero al final sólo me estoy dedicando a cultivar plantas, mirar la lluvia y pensar cómo sobrevivir.

 

(Pta del Ángel) -Claramente. Y nos está pasando a todos. Como dicen Niko y Helena parece que este momento es la oportunidad de nuestras vidas. Como si todos tuviésemos que salir de esta experiencia con una larga lista de cosas que hemos hecho para no sentir que hemos perdido el tiempo. Anna Pacheco puso un tuit que era: “El fin del mundo nos pillará produciendo un montón de cosas inútiles como tarados”. Creo que resume muy bien la tónica de esta situación de superproducción obligatoria. Me veo incapaz de producir, de crear, al menos por ahora. En este sentido estoy un poco pasiva, prefiero que la gente me cuente sus películas y aportarles todo lo que pueda.

¿Creéis que esta realidad virtual que estamos viviendo realmente nos hace sentir bien, conectadas y unidas?

 

(Carabanchel) -Uf, esta es buena. Creemos que, pese a que a ratos parezca que sí, no nos hace sentir bien, y que no es lo mismo estar conectadas, que sin duda lo estamos hasta demasiado, que unidas. Lo que pasa es que tenemos una capacidad de resiliencia (todas) brutal y nos acostumbramos a lo que haga falta. Todo el mundo virtual mola, pero si es el único mundo, acaba rayando. El general de la situación parece un poco un oasis de hiperconectividad extrema que, si se alarga, a saber. Nunca ha habido un cambio tan heavy y tan democrático, así que veremos. Igual estas dinámicas acaban siendo el día a día.

 

(Pta del Ángel) -Totalmente de acuerdo con Helena y Niko en lo de “oasis de hiperconectividad extrema”. Por una parte, me alegra retomar conversaciones, iniciar otras nuevas. Creo que eso es algo que nos está pasando a todos, pasas más tiempo en casa y claramente tienes algo más de tiempo para invertir en hablar con la gente por whatsapp, por skype, por instagram. Pero sinceramente a veces llega a ser un punto de saturación. Conectados estamos claramente, pero unidos no sé… Hay una frase de un artículo de Paul B. Preciado escrito en estos días de cuarentena que me llegó al alma: “we would survive but without touch, without skin”.